En América. -Mi barrio-

wilton

En California te encuentras a ti mismo. Es un mordisco de sandía al atardecer, una chica de ojos azules que te sonríe al caminar pero no se detiene, Los Ángeles nunca de detiene. Pero te ofrece su mejor y su peor cara, porque se muestra auténtica. Es libertad de expresión, juventud, vejez castigada, fitness y jubilación anticipada. Su mejor versión se convierte en la cruda realidad a la vuelta de la esquina. La precariedad social, la dificultad sanitaria y las desigualdades hacen que el superviviente sea zorro y coyote, gaviota y pelícano, dulce y salado, cuerdo y loco, sano y enfermo. Es la dualidad de los corazones guerreros que gracias a su trabajo bendicen América.

“El Dólar es mi Dios” me dice mi vecino indio Yassin. La droga es el comulgar callejero de peregrinos que calman su penitencia en cada ingesta, en cada calada, en cada chute.

El alcohol esconde sus vergüenzas bajo capas de cartón, bajo el camuflaje de bolsas indigentes. Vi la pena en los ojos de aquel esposado cuando la policía vació su último trago derramado calle abajo.

El petróleo bombea corazones itinerantes en calles rectas y cuadradas de giros insospechados en forma de L. Vigilantes helicópteros siempre observan el sudor aparente de uno de los nuestros, de cualquier anónimo Ray Liotta.
El transporte público es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, de Downtown a Santa Mónica, de un supuesto principio a otro impuesto fin. Hay otras rutas necesariamente salvajes, para caminantes-aventura, para conductores-rutina.

dan

Santa Mónica con Wilton es mi barrio. Huele a fruta, a especias, a burritos calientes y acento hispano. A Guatemala, Honduras, El Salvador. Huele al mejor de los Méxicos y sabe a trabajo y esfuerzo, a calle rebosante, a basura que sirve, al reciclar de corazones tardíos. Huele a brea y salsa picante, a zumba y hip-hop, a bachata y merengue, a corrido y bolero, a vida y a muerte, a mañana soleada y noche oscura…a madrugada sin nombre.

En St Andrews ayudo a empujar el carrito del raspado. Daniel sueña con viajar a España algún día. Me dice mientras espanta las avispas y suda su jornal.

 

vir

A veces hay mercadillo en la esquina de Virginia Ave. Se vende ropa usada y sin usar, zapatos anónimos y óleos sin autor. Cajones vacíos que esperan huésped, vestidos de día y de noche, ropa de niño y de mayor, de invierno y verano. Jarrones para hojas secas, cascos de bicicleta, discos de música jazz para oídos nostálgicos… vasos de plástico con motivos florales, pinturas de colores, cuadernos que esperan ser escritos, herramientas para arreglar tu carro o tu vida. No siempre hay lo que uno busca, pero siempre encuentras ilusión, una pizca de tristeza y tal vez la esperanza de tu penúltimo descubrimiento: Aquel objeto que te seduce esperando una segunda oportunidad. Como los ojos expresivos de sus vendedores de rostros agrietados, curtidos por el sol y castigados por la vida.

Wilton es mi barrio, La Mirada Avenue mi salvación. Santa Mónica mi camino.
Y mi destino… ¿Cuál es mi destino?

Anuncios

2 Respuestas a “En América. -Mi barrio-

  1. Genial. Doy fe que la zona fue investigada a conciencia. Y este post transmite a la perfeccion las sensaciones que genera.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s