El puñal en la mano (Crítica)

El puñal en la mano.

E
El puñal en la mano tiene el delicado trazo de un viento pasado de finales de los 60. Blanco sobre negro de letras y nombres de otro tiempo hacen recordar el sonido natural y la textura de La Caza.

Con ese movimiento de izquierda a derecha nos presenta al que huye no solo de sí mismo. Su respiración sabe a sangre disimulada y su correr precipitado nos lleva a una escalera cenital como elemento de desasosiego.
El movimiento de cámara es un ser vivo que de forma cuidadosa nos seduce a través de una realidad que se encuentra al otro lado de la ventana. Nuevamente el viento abre páginas que la conciencia cierra. El bosque como jungla adyacente a la urbanidad escondida es un escenario de lo prohibido para el posterior refugio de la ciudad. Perturbación junto a un río de agua, vida y juventud.

La culpa acecha en su última visita y apuñala la conciencia sobre un libro salpicado de dolor, que ya nunca se cerrará.

Brava Bárbara Ann. Felicidades.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s