En un lugar solitario

En un lugar solitario, un hombre impetuoso, violento pero justo, fuma sus virtudes en clubs de ensueño apoyado en pianos de cola y bebiendo copas frias que sostienen puños de acero doloridos. Nací cuando me besó, morí cuando me abanonó y viví unas semanas mientras me amó. Dix Steele necesita la verdadera ayuda q nunca llegará, rodeado por nadie sacude el polvo de sus problemas, una y otra vez. Golpea y pide perdón, incontrolado y brutal se redime para volverse a repetir, una y otra vez. El miedo habita en los ojos de una mujer, sincera y aventurera. El amor en una escena cotidiana de desayunos cortando pomelos con el cuchillo a la fuerza enderezado, mientras, en silencio ella asustada lo contempla. Es el miedo actual, maltrato que ayer fue carisma, los tiempos han cambiado. Del amor al terror en unos cuantos pasos que ya no retroceden. Steel tiene el poder y la fuerza para que todo gire en torno a él. Es un tiovivo que maneja a su antojo hasta que pierde su caballo preferido.

El asesinato casi como un McGuffin que nos ayuda a centrarnos en la relación de tormenta interna y neurosis de un Bogart a medida, Gloria Grahame impetuosa, enigmática y sensual. Todos miran, fisgan, observan… pero nadie prepara las bebidas como Dix, nadie fuma como Bogart, nadie mira como Grahame. Flores blancas para el amanecer que nunca tuve, pueden ser las últimas palabras de Dixon Steele en algún lugar solitario. El romanticismo se transforma en delirio, un delirio de amor, que pudo ser trágico.

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