Ezkaba.



Soñaba sin dormir, que tras los muros había un rectángulo de cielo, un toldo azul que iluminaba mi esperanza porque no veía, ciego de oscuridad en el miedo de un destino inacabado, hambre de comida en botes de pimiento con agua caliente, la protesta de la ambigüedad se volvía costumbre. Bocadillo de alpargatas para escapar de allí. Dormía en agua fría de sótanos vacíos de calor, el humo del tabaco ascendía los muros de piedra y gritaba libertad en silencio, los mejores años de mi vida se consumieron en minuto y medio a los diecisiete años en la calada de un pensamiento que nunca comprendí, culpable de una situación de dirección, en el cruce de caminos no había parada, había decisión, la elección de dos caminos opuestos. O la que a uno le tocaba. Condenado en vida al frente o al fuerte enterrados entre flores marchitas, la maleza cobró aquí su nombre. La carta la escribí un domingo de invierno sobre helados pensamientos.Y entre chinches que me decían su nombre supe que nunca volvería a verte, he volado para que no me cojan de montaña en montaña y volaba y volaba y me iba de montaña en montaña… Con la nana de un sonajero de plástico como arma que calma mi temor, el miedo es un concepto vivo que habita aquí mismo, entre estas húmedas paredes, ayer me abrigué con el recuerdo de tu sonrisa que poco a poco se va disipando, dibujo en estos muros tus trazos para poder verte cada mañana que nunca llega. Amanecer es una palabra demasiado bonita para ser pronunciada aquí dentro, la muerte como final, la cárcel es mi sufrimiento y tu mirada mi salvación. El centinela de mi custodía habita la condena de su perdición, y protege el vacío injusto del que cree cumplir con su deber, el deber ya terminó, solo el abandono defiende la fortaleza, la conciencia esta anclada en el lugar admite una culpa que reconoce como suya aferrándose a ella, como una misión activa, sin sentido. La evolución aguarda, sigue adelante y no te tortures más asumiendo tal condición, todo ya pasó, en la luz esta el perdón, acércate a ella, atrévete y no dispares, no dispares recuerdo y tormento. Queremos ayudar no nos detengas, no nos impidas la entrada, seguimos adelante buscando tu respuesta, queremos la paz aquí… En el Fuerte de la conciencia.
Soñaba sin dormir, que tras los muros había un rectángulo de cielo.

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