George Lazenby, el aliento de Bond.

Tal vez ni les suene este nombre, pero un día llegó a ser el mismísimo James Bond, aunque hoy ya nadie se acuerda de él, o muy poco. George Lazenby es odiado y querido, pero en general suscita indiferencia… y es que lleva muchos años condenado al olvido. Llevo tiempo pensando en dedicarle un espacio en este blog, ya sea por curioso, por nostálgico o simplemente porque nunca antes nadie lo hizo (o casi nadie). Tiene un pequeño grupo de seguidores que insisten en que fue el mejor Bond de la saga. Nada más lejos de la realidad… como mucho estaría empatado con el cejijunto Thimoty Dalton y a años luz de Connery, Moore, Brosnan, o el propio Craig, sin ser este último ninguna maravilla, aunque sin duda mucho más actor.

Lazenby nunca tuvo suerte, cinematográficamente hablando, y eso que para los mitómanos el simple hecho de haber sido Bond ya es un grado, pero ni por esas, después de James “Al servicio secreto de su majestad” poco más le salió medianamente bien. Tal vez el título de mi artículo les apunte algo, y es que el rodaje de este Bond no fue muy agradable, sino que se lo pregunten a Diana Rigg, que estuvo padeciendo el mal aliento de este Bond con olor a ajo, y es que no hace falta ser vampiro para repeler tal fragancia. La pobre Rigg ya no pudo más y acabó protestando al equipo técnico y al propio director, pues parece ser que cada beso suponía un suplicio para la actriz.

Las puertas se le cerraban una tras otra y decidió viajar a EEUU. Había llegado a Inglaterra desde su Australia natal (Efectivamente no es inglés) En Nueva Gales del Sur en la remota Oceanía, probaba suerte en diversos trabajos antes de llegar a ”actor” (considero que a duras penas lo fue, fue alguien que trabajó en el cine) trabajó como vendedor y repartidor en la Morris Motor Company de Canberra, también como instructor de esquí, disciplina en la que ganó varias competiciones. Incluso llegó a tocar el bajo en un grupo llamado The Corvettes. Lazenby sirvió en las Fuerzas de operaciones especiales del Ejército de Australia, en el que alcanzó el rango de sargento y llegó a ser instructor de combate cuerpo a cuerpo. Al conseguir un empleo de modelo se trasladó a Londres, donde se mudó e hizo además algún anuncio publicitario. En 1968, Lazenby se convirtió en el modelo mejor pagado del mundo (durante todo el año anterior, 1967, llegó a cobrar 40 000£ como modelo y otras 60 000£ de anuncios publicitarios y promociones de productos —cantidades equivalentes a más de un millón de libras esterlinas en la actualidad). Lazenby también encarnó al hombre de Marlboro, aunque de forma esporádica pero cobrando una buena suma. Fue un hombre de moda y de éxito momentáneo gracias en parte al fotógrafo Chard Jenkins. Su llegada a Londres para encarnar el personaje de Bond estuvo llena de anécdotas…

Cuando Sean Connery abandona el rol en 1967, una amiga le insiste para que se presente a una audición. La idea le gusta ya que es un gran fan de James Bond. Se dirige entonces al sastre Anthony Sinclair, donde Sean Connery se vestía, y se hace hacer un traje a medida (Su imagen era imponente cerca de los dos metros de altura), compra un Rolex y se corta el pelo al estilo “Bond”. Una vez listo, entra en la oficina del productor y pide ver a Harry Saltzman sin tener visita concertada. Una vez encontrándose ante éste, dice una frase poco conocida pero que pasará a la historia de la saga “Parece que estáis buscando a James Bond”. Mintiendo sobre su trayectoria profesional obtiene un contrato para hacer 7 películas Bond, tan solo hace una, cuando le descubren la mentira rompe su contrato alegando que no quiere encasillarse (jajajaaj eso es tener cara)

Es entonces cuando se va del Reino Unido para probar suerte en EEUU, pero pronto dará el salto a Hong-Kong en donde amasará una buena fortuna aunque ya sin la repercusión anterior. El desconocido tándem para muchos de nosotros Lazenby-Lee prometía, pero con la muerte de Bruce Lee Lazenby vió rota definitivamente su carrera en el cine. Las películas de artes marciales de Lazenby en Hong Kong fueron económicamente muy exitosas, y aún hoy son consideradas como unas clásicas del género. Se cree que si las cuatro películas que Lee y Lazenby acordaron en hacer hubieran tenido éxito, la recaudación habría superado los 100 millones de dólares (cifra astronómica incluso en la actualidad), lo que habría claramente rivalizado con la franquicia James Bond. Por ello, ciertamente la muerte de Lee hizo hundirse la carrera de Lazenby como decía anteriormente.
Vuelve a Estados Unidos donde especula en el mundo inmobiliario y aparece ocasionalmente en películas y telefilms. En 1990 aparece en la serie “Superboy” interpretando al padre del hombre de acero, Jor-El.Durante los años 1992-1993 aparece en varios episodios de la serie de corte erotico “Emmanuelle”.
Entre estas interpretaciones, Lazenby navega por el Mediterráneo y participa en carreras de motos. Pero ya nada vuelve a ser lo mismo. Con su vida opulenta pero sin éxito, se le une la enfermedad de su hijo Zack, que fallece víctima de un tumor cerebral, Había abandonado todo para estar junto a su hijo que se había ido con 19 años, tras su desaparición vuelve a la pantalla en pequeñas producciones.
Presta su voz a un personaje en la pelicula animada “Batman Beyond: The Movie”(1999). Siendo su mas reciente trabajo un comedia titulada “Winter Break”(2003).

De George Lazenby queda su impresionante estampa y una jubilación acomodada, en el recuerdo un James Bond del que hoy es apenas un aliento… aunque no nos guste recordar su significado literal.

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