Robert Vaughn, el séptimo magnífico.

robert-vaughn-3

Robert Vaughn siempre tuvo ese porte elegante de chico bien. Desde que fui un niño su figura me fascinó: Clase, elegancia y siempre discreción. Me sobrecogió su marcada personalidad de pijo atormentado en “The Young Philadephians”(1959) junto a Paul Newman, haciendo de un amigo de clase alta venido a menos, atormentado y castigado por la vida. Su interpretación me conmovió, inolvidable, le valió una nominación como mejor actor de reparto en la gala de los Oscar de 1960. Su saber estar de vida acomodada siempre acompañó al actor en mayor o menor medida. Ese mismo año interpretaría al legendario “Lee” en la eterna “Los siete magníficos” de John Sturges. Su carismático personaje era un arruinado y elegante pistolero que vivía por encima de sus posibilidades, y había perdido su valor. Chris (Yul Brynner) le daría la ultima oportunidad de volver a ser alguien uniéndose al grupo y siendo para siempre uno de los siete magníficos. “Lee” aceptaría, para reencontrarse consigo mismo y recuperar su honor perdido, una fórmula que se ha repetido a lo largo de la historia del cine pero nunca con la misma esencia. Además Vaughn nos dejó diálogos memorables, como cuando Brynner va a buscarlo y acepta el trabajo porque: “Tengo que pagar el rincón mas elegante de esta sucia pensión en donde vivo, eso y un plato de alubias al día, diez dólares”. O cuando está en la habitación y recuerda sus mejores años mientras atrapa moscas y piensa en lo rápido que era con el revólver. Pero siempre hay una oportunidad y le llegaría, todos los magníficos tuvieron su segunda oportunidad, puro romanticismo.

Lo cierto es que “Bob” Vaughn como lo llamaba su amigo Steve McQueen, se lo pasó muy bien durante el rodaje y nos dejó anécdotas como ésta:

“Por aquel entonces la estrella consagrada era Brynner y la máxima obsesión de McQueen fue continuamente superarlo. Tuvieron una rivalidad muy fuerte durante el rodaje, pero siempre sana. Los piques eran continuos e incluso, cuenta Vaughn con sentido del humor, “Un día Steve me despertó a las 5 de la mañana, entró a mi habitación y me dijo: ese calvo cabrón… ¿Has visto que pistola tiene? y su caballo ¡Parece un elefante! Sin duda esa era la diferencia entre una estrella y yo, ellos dormían con dificultad yo dormía a pierna suelta”. Nos relataba Bob.

Durante la década de los 60 Vaughn interpretó a un personaje que pasaría a la historia, “Napoleón Solo” en la serie de éxito “The Man from U.N.C.L.E.” (1964-1968) un agente secreto secundado por otro gran actor, el rubio David McCallum. La serie tenía un arranque envolvente y tuvo mucha repercusión.

A finales de los 60 participó en la mítica Bullitt (1968) de nuevo junto a Steve McQueen en el rol de Walter Chalmers, un oscuro y ambicioso político que le ofrece protección a cambio de algo. Estamos ante una interpretación soberbia con unos diálogos al más puro estilo del mejor cine negro.

No faltarían superproducciones junto a los grandes, como por ejemplo “El Puente de Remagen”(1969) o presente en el elenco de la apoteósica “El coloso en llamas”(1974), de nuevo con el director John Guillermin. Fue el villano de Superman III (1983) y el entrañable y único jefe del Equipo A en 1986, el General Hunt Stockwell, apareció hasta en Delta Force y trabajó prácticamente hasta su último aliento.

No puede faltar su estrella que fotografié en el paseo de la fama cuando e la encontré caminando, uno de los secundarios más grandes, discretos y elegantes de la historia del cine. Durante un tiempo pensé que era familiar del actor Kyle MacLachlan, por su parecido físico de juventud, siempre me recordó a él. Otra de las anécdotas que recuerdo es la del final del propio Steve McQueen, estuvo con él hasta el final en Ciudad Juarez, como los viejos pistoleros. “Siempre recordaré las últimas palabras de mi amigo Steve cuando postrado en la cama descubrí un revólver bajo su almohada, “Tranquilo Bob, no soy capaz de hacerlo”, me dijo con una mirada que jamás olvidaré, estuve junto a él hasta el final”.

No te olvidaré Bob, descansa en paz y vuelve con los otros seis que ya te esperan montados a caballo para dormir en aquel pueblo fronterizo, ente blancas sábanas, recordando tiempos mejores. Gracias por tu cine. 

 

 

 

Desnudas y olvidadas

fb_img_1478974376721

A Tina de Jarque la anunciaban como “La belleza del arte frívolo”. Aparecía ya en la película alemana Bigamia de 1922 y desde 1931 en los teatros españoles como “La primera mujer desnuda”. Actuó junto a Marlenne Grey, que realizó el primer desnudo de la historia del cine español en la película “Carne de fieras” en 1936. Tres años antes se había realizado el primer desnudo de la historia del cine y también el primer orgasmo, fue Hedy Lamarr con la peli checa Ekstase.

Tina era una artista itinerante, circense e innovadora en las artes escénicas. Poco después de estallar la Guerra Civil la actriz escapó desapareciendo para siempre. Unos dicen que se fugó a Francia, otros que su carreta fue interceptada y Tina de Jarque fusilada en tierras valencianas. Lo cierto es que jamás se supo de ella.

Aquí tenéis íntegra la película “Carne de fieras” (1936). La primera película del cine español en la que aparece un desnudo, la francesa Marlenne Grey, la Venus rubia posa junto a un león. El film tiene un gran valor histórico, incluso podéis comprobar que durante el rodaje pasan milicianos por las calles de Madrid (Min.14′). Había estallado la guerra civil. La película estuvo oculta 56 años.

Marlenne, Tina y la inventora Lamarr. Reinas de un tiempo pasado, desnudas y olvidadas.

Mi amigo Kevin McMillan

fb_img_1478715157228

Mi amigo Kevin McMillan decía que David Hasselholff estaba totalmente sobrevalorado pero que algún día llegaría a ser Presidente. Kevin creía en la emigración, en el hecho de tener una oportunidad partiendo de cero, de hacerse a sí mismo y prosperar, como lo había hecho su bisabuelo escocés, un sucio emigrante marinero y borracho que sólo pensaba en escapar de sus múltiples delitos. América lo acogió.
“Menos mal que los Sioux no levantaron un muro en su nación”, me decía Kevin con gesto de preocupación y a la vez de alivio. “Trabajaba como negro siendo blanco y hablaba tan sólo inglés, nunca se adaptó al idioma local. Poco a poco fue adaptándose al lugar desplazando a sus vecinos, utilizando armas solo si era preciso por supuesto. Se cumplió el sueño americano y prosperó siendo inmigrante ilegal y sometiendo a los lugareños, siempre agresivos y salvajemente extraños”.

Los años pasaron y su abuelo Donald se casó con una alemana protestante de una sola ceja, tuvieron descendencia como coyotes en celo, aquello fue un no parar, rezaron a San Dólar Presbiteriano y éste escuchó sus súplicas multiplicando sus bienes a modo de castigo moral.

Hoy Kevin se queja de ver todo el día rubias en bikini, de tener que trabajar a las noches en teletienda, pero es feliz porque todas las mañanas desayuna pastel de manzana leyendo Los Angeles Times.

Recuerdo perfectamente las palabras de Kevin en su puesto de socorro número 14 de la playa Santa Mónica:

“A veces pienso que en el futuro tendré que cambiar la caseta baywatch por un bunker, el futuro me aterra, imagínate que algún día sale presidente David Hasselholff y cierra las fronteras, ¿Quién prepararía los tacos?”.

James Dean

FB_IMG_1471778394587

Abrigado… con las manos en los bolsillos, un pitillo sin filtro apenas humeante apagado por el frío de la mañana, vapor que supera al Lucky Strike del tiempo. Suerte que dejó de acompañar aquella mirada de cabeza agachada y miopes ojos entornados para ajustar mejor la visión tímida de su arrancada y eterna juventud.

Al este del edén se encuentra un rebelde sin causa, gigante actor en tan poco tiempo, nunca nadie más fue promesa y veteranía a la vez, solo tú, James; un chico de peinado desenfadado y melancólico semblante, ojos tierra de caminos al sur de Texas, recostado en un Jeep con sombrero de perfiles soñados.

Pequeño bastardo gris color tragedia, Porsche descapotable de ilusiones hechas añicos. Y en el cruce de tu vida un joven apresurado chocó en tu última escena, esa que no queremos recordar, accidente que te llevó para desaparecer…

Pero siempre vuelves Dean, en cada fría mañana de tibios corazones.

La máquina de hacer sueños.

Cosas que me regalan en Granada. Gracias de corazón Victoria Ponce.

FB_IMG_1471732971239

Plaza Ochavada

Plaza Ochavada

*Foto de la mágica madrugada de aquel reciente 11 de agosto de 2016 en la Plaza Ochavada de Archidona. Dejo aquí la carta que me escribió el gran Alejandro Sánchez del Olmo, mi amigo. Gracias por tus letras, me hiciste llorar.

Carta a Mikel

Han pasado ya diez años desde que nació “La otra mirada”, pero parece que fue ayer. El destino tiene una cita con cada uno de nosotros, y jamás pide permiso para colarse en nuestras vidas con aquello que ha de ser y ocurrir, pues, te guste o no, esas son las aguas inciertas donde navegan nuestras vidas. Esta semana he recibido una de esas llamadas que rompen la baraja por la mitad; “Alex soy Mikel Navarro amigo. Mira que esta noche me voy a tu pueblo a cenar contigo…”. ¡Oh Dioses! grité en un alarido de alegría. Aquella voz que durante tantos años formó parte de infinitas noches de radio y con la que nos unió la comunión radiofónica en mil historias, llegaba a cenar de forma inesperada como un mensaje en una botella al mar, para darle el más fuerte de los abrazos…
Mikel es uno de esos tipos cuya personalidad y forma de entender la vida marcan la diferencia. Y no sólo por ser ese “chicarrón del norte”, navarro hasta el apellido, también lo digo por ser un incansable viajero, que no pierde la ocasión ni la sonrisa, en la búsqueda en cada rincón de este mundo de historias por ser vividas y contadas, como él sólo sabe hacer. Su mirada se esconde tras el cristal de unas gafas, pero su instinto es infalible, natural y salvaje como una pantera que mira tras la frondosidad de la selva. Su forma de ser no es el reclamo de una firma comercial, es auténtica y punto, y que “salga el Sol por Anterquera”.

La palabra que mejor le define es “autenticidad”. La carrera de este pamplonica no empieza con el “Chupinazo” llegado el mes de Julio, para él, cada día es una carrera personal entre las astas de lo incierto. Seguro que muchos de vosotros conoceréis a Mikel por su pasión al mundo del cine. Sus mundos y experiencias van de la mano. Ahora os pregunto, ¿quién de vosotros se va a la búsqueda de la tumba de Yul Brynner para presentarle sus respetos y dejarle como sello personal un sombrero negro tributo a “Los siete magníficos”? Mikel lo ha hecho, pero lo siente como una aventura más, ahora yo digo; “Pasen y vean señores…”.
Aún recuerdo aquella inolvidable noche en la que nos contó la historia del Capitán Walker, y como eso de la “casualidad”, (de la cual no creemos ni él ni yo), quiso que encontrase la tumba de este aviador y la increíble historia que hubo detrás. Mikel es un comunicador nato. No necesita florituras ni pose, para que con palabras sencillas pudiéramos escuchar el sonido de las ametralladoras abriendo fuego en las playas de Normandía, en otra de sus incontables escapadas.
Su generosidad me llevó a poder contactar con dos grandes hombres del periodismo en México, D. Jesús Salcedo y D. Jorge Tenorio con el que pude hacer programas de la talla del “Cuatro Vientos” y llevar a la radio aquellas noches oscuras en la investigación que realicé sobre “Ciudad Juárez”. ¡Cuánto te debo amigo!.
Termino estas líneas abrumado entre recuerdos de radio, y no disimulo que alguna lágrima ha cruzado mi mirada frente a este monitor. Hay personas que son diferentes y Mikel es una de ellas. Ahora entiendo a Ernest Hemingway es esa foto en blanco y negro en el tendido de sombra de la Plaza de Toros de Pamplona, Mikel hubiese estado a su lado seguro, o por lo menos le hubiese entrevistado tomando un vermut. Yo me quedo con lo auténtico, con ese Mikel que me leyó en la Plaza Ochavada (la de Archidona de Cela, sí, la del Cipote), su teoría de porqué y como se ha de comer la aceituna atravesada por el palillo “de las incertidumbres de nuestra vida”. Chapeau! Amigo.

Y es que sólo junto a él puedes terminar en casa del famoso escultor Jesús Martínez Labrador, tomando cervezas junto a dos gatos, una tira trampa llena de moscas y la voz de D. Antonio Gamoneda en una locución de altura… ah! y escogiendo dibujos que le regaló el maestro.
Hoy mi “silencio de radio” es una mirada perdida al mar, como el de la película “Náufrago”. Algo como una voz interior es mi pensamiento, en un fotograma final que decía; “Cuando creí que todo estaba perdido, un día la corriente me trajo las velas para escapar de esta isla. Nunca sabes lo que la vida puede traer un día con la corriente…”
Gracias Mikel, por ser parte de esta historia.

Respeten lo sagrado.

Siempre he respetado a las personas, hombre o mujer y más si cabe a esta última. La figura femenina es lo más sagrado de la vida porque precisamente es la que la da. Una madre es sagrada. Me gusta la mujer en su sentido más profundo, más complejo y más completo. Cuando hay dolor en un hombre, un dolor extremo es la figura de la madre la que aparece en último término.
Un hecho que ocurre en todas las guerras es que la mayor parte de los jóvenes heridos de muerte recuerdan a sus madres poco antes de fallecer. Pero efectivamente los últimos acontecimientos me hacen reflexionar, ¿Hacia dónde vamos? Vivimos en una sociedad acelerada, deshumanizada y con falta de emoción y sensibilidad. Una sociedad en la que la sexualidad esta mercantilizada, sobreestimulada (solo hay navegar en Internet para comprobar que continuamente nos invaden con estímulos pornográficos) Tanta estimulación visual se convierte en cotidiana y por tanto en algo rutinario, y creo que ello se vuelve peligroso cuando hay una mala base educacional, educativa y afectiva. Y a todo ello añádele que, como decía el gran Stanley Kubrick: “El ser humano tiene un principio de maldad”, y hay personas malas, ciertamente. Todo ello es una reflexión que ha surgido de una conversación con una gran mujer y amiga a la que admiro llamada Patricia Ubago. Lo dicho: Respeten lo sagrado.
no_agresiones_sexistas_sanfermin